Las personas siempre estamos
en un paradigma cuya cuestión fundamental es saber por qué nuestra situación
siempre ha tendido a la precariedad y el desorden, en cuanto al tema económico
y social donde funcionamos como máquinas de producción para la clase alta, solo
se contribuye medianamente a nuestro diario vivir, pero nunca a nuestro
progreso y desarrollo. Sin embargo, no tenemos en cuenta que los principales
actores para que el sistema no cambie somos nosotros.
Es cuestión de ponernos a
analizar nuestro comportamiento y las acciones que determinan el diario vivir
de una sociedad marginada por años. La predicción de nuestros actos está dada
por inercia; día a día centramos nuestra atención en cosas que no tienen un
sentido profundo, los medios nos llenan de distracciones y como personas del
común siempre seguimos esas preferencias, dejamos a un lado los asuntos
políticos que competen a la democracia del pueblo, para preocuparnos por las
novelas, realitys e incluso deportes cuyo único objetivo es desviar nuestra capacidad de discernimiento
para opinar en los aspectos importantes de la región, el país e incluso el
mundo.
No poseemos capacidad de
autonomía para enfrentar temas cotidianos porque nuestra mentalidad es
manipulada de generación en generación. Los autores de dicho crimen no son los
medios, no es la televisión, ni la radio, ellos solo son herramientas de
transmisión que en muchas ocasiones también son tergiversadas, la intelectualidad de tal atrocidad reside en el
sistema político, social y económico que nos rige. Además de esto, cabe
resaltar, que aunque dichos sistemas traten de manejarnos como quieran, en
nosotros está el poder de decisión para el elegir realmente que deseamos ver,
escuchar, leer, a través de los mecanismos de comunicación.
Somos marionetas cuando
decidimos seguir al montón para recibir las señales que los sistemas
manipuladores nos ofrecen para mantenernos alejados de las actualidad y los sucesos que realmente valen la pena. En
nuestras manos está también, analizar las situaciones que tienen relación
directa o indirecta con nuestro entorno y el de nuestros allegados para ser
específico, pero en un enfoque más amplio con nuestro país. Es importante
recordar que somos lo que somos por nosotros mismos, y somos esclavos por gusto
propio, al menos en parte.
Imagen por: Alejandro Rodríguez

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