Autor: Alejandro Rodríguez.
Los seres humanos siempre nos creemos superiores, por el hecho de que podemos razonar, por ello somos superiores que lo demás seres vivos, pero ¿qué tan asertivos somos al pensarlo?, realmente la idea se vuelve errónea a la hora de corresponder con los hechos, y es que el mundo, o bien, las personas a lo largo de la historia, pueden ser comparados como reses de un matadero, subyugadas con un futuro predestinado, cuyo único fin es servir de alimento.
Los seres humanos siempre nos creemos superiores, por el hecho de que podemos razonar, por ello somos superiores que lo demás seres vivos, pero ¿qué tan asertivos somos al pensarlo?, realmente la idea se vuelve errónea a la hora de corresponder con los hechos, y es que el mundo, o bien, las personas a lo largo de la historia, pueden ser comparados como reses de un matadero, subyugadas con un futuro predestinado, cuyo único fin es servir de alimento.
Es que es así como han funcionado la mayoría, por no decir
todas, las sociedades a través del tiempo, ya que siempre se han buscado
sistemas políticos que nos ayuden a tener una mejor organización territorial y
social, lo que ha generado múltiples modelos, con diversas características,
pero que siempre terminan con el mismo objetivo y sentido, donde realmente no
se presenta un avance de la comunidad como siempre se plantea, sino con el
desarrollo de unos cuantos, específicamente de las clases altas de cada régimen.
Realmente, la cuestión es detenernos a pensar qué es lo que pasa, pero la
verdadera respuesta no implica indagar mucho, pues somos nosotros los
verdaderos culpables de que las democracias fallen, directa o indirectamente,
porque por años nos dejamos de manipular de los gobiernos y los monopolios que
predican el beneficio de todos, pero que no dejan de ser palabras, y que
terminan siendo una completa contradicción; trabajamos para ellos, para
hacerlos cada día más grandes y nosotros más pobres.
Cabe aclarar, que no solo estamos sirviendo a los sistemas
políticos, sino que otros factores como la religión han impactado por siglos el
pensamiento de los seres humanos, y obligado explícita o implícitamente a
pensar, discernir y actuar de la forma en que ellos han querido, siempre a su
conveniencia. Basta con analizar un día la forma en que vivimos, en donde lo
hacemos e incluso las personas que nos rodean para detectar que todo es
impuesto, hacemos de parte de una masa, y aunque los individuos reaccionemos de
distintas maneras siempre llegamos a el mismo objetivo, no el de cada quién,
sino el que el sistema planteó desde su inicio.
La presión del mundo actual es comparable con un matadero,
porque a ello es lo que termina siendo reducido el espacio que habitamos, no a
nivel de extensión sino referido a la dinámica que se vive en estos
establecimientos. La población constantemente se enfrenta a situaciones como la
toma de decisiones, lo que se considera un ejercicio individual, esto nos lleva
así no lo deseemos a una repercusión social, en el ambiente ampliamente
manejado por el régimen impuesto, (como los animales que no deciden por su
cuenta) no solo porque nosotros lo elijamos sino también porque hace parte de
un proceso histórico y cultural, no solo los hombres de la actualidad somos
marionetas, también el humano del pasado era influenciado en su vida cotidiana.
Sinceramente, la idea de que somos superiores en el sentido
que decidimos por cuenta propia en un ambiente social, está errada de cierta
forma, pues como anteriormente se expuso somos muñecos, utilizados con una
finalidad, y allí nos parecemos a las reses y a los cerdos, alimentados y
sostenidos para servir a quienes los han mantenido en una ¨vida confortable¨
durante toda existencia, nosotros también pasamos la vida en un estado de
confort, las políticas y las religiones nos ayudan a vivir en sitios como
fronteras delimitadas y establecidas por ellodes mismos, como en una plata de
sacrificio, si un animal se rebela es castigado hasta que termina siendo
domado, así también pasa con los humanos, quien piensa diferente es aislado,
opacado, marcado, entre otras cosas.
Estamos siendo alimentados para ser un hato que sigue a sus
antepasados, condenados a vivir como todos, solo porque nos da miedo, o nos
conformamos con la vida que tenemos, estamos en un matadero de bárbaros, no de
los que son sanguinarios, fríos y rústicos, sino en el que los jefes son
hipócritas, juegan con las palabras y desvían la atención de lo que realmente
importa; vivimos ahí, aquí, la masa se extingue gracias a nosotros mismos,
somos nuestra propia destrucción, nos atacamos unos a otros, nos echamos la
culpa unos a otros, estamos ciegos, no queremos ver la realidad. Somos carne de
un matadero.
Foto tomada de: https://www.flickr.com/photos/arq_seema/5587640135/

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