Las personas debemos tener
en cuenta, que si bien el ser humano es emocional y muchas veces este sentido
predomina ante el uso de la razón, este ámbito no se debe ser el único enfoque
de un profesional. Ya que en la historia muchas personas han usado el sentir de
los demás para que sus trabajos tengan “más magia”; lo que ha contribuido a
dejar por el piso el título de los periodistas, seguidamente a causar una serie
de prejuicios sobre las personas que desempeñan esta profesión.
Primeramente se debe
destacar, que no solo como profesionales sino como personas debemos respetar la
privacidad de la vida de cada una de las personas con las cuales interactuamos,
y que en ningún momento debemos aprovechar el dolor ajeno, y mucho menos
mientras se esté ejerciendo una labor en la cual, por dichos hechos seamos
beneficiados, porque los individuos no son juguetes que podemos usar sino seres
como nosotros que en muchas ocasiones podemos tener problemas que desatan
determinadas circunstancias que nos convienen que sean publicadas, o al menos
no de una mala forma.
Como profesionales actuales
o del mañana, debemos aprender a no utilizar el sentimiento como herramienta
principal, es decir, no está correcto alimentar con expresiones o información
privada la imaginación de las personas y su capacidad para difundir rumores, ya
que ello conlleva a una errónea transferencia de información transformando la
labor social en un camino para ser blanco de burlas y todo tipo de experiencias
negativas. Y mucho más cuando las consecuencias de divulgar de esta manera los
contenidos personales pueden llegar a afectar el resultado de procesos legales
que se estén realizando en el momento. Por lo que todas las personas, en el caso
exacto del periodismo, debemos tener cuidado para no utilizar el sentimiento
como herramienta principal para nuestro trabajo.
FOTOGRAFÍA: ALEJANDRO RODRÍGUEZ

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