Los periodistas y el
personal en formación debemos aprender a manejar un buen mecanismo para obtener
contenidos que le sirvan para la realización de su trabajo. Como bien sabemos y
como es natural, las personas tiene mínimamente dos vertientes para llevar a
cabo cualquier labor: una correcta y una no apropiada, siendo esta última, la
más fácil y utilizada por las personas mediocres o con falta de una instrucción
ética.
Es cuestión de comprender
que como miembros de una sociedad,
debemos tener unas normas mínimas para tratarnos unos con otros, y que
en todo momento prima el bien colectivo ante el beneficio individual. El
objetivo principal de un periodista, no es tener información a como dé lugar,
sino conseguirla de una buena manera, ya que de no ser así, estaría
infringiendo las normas profesionales y éticas de su labor, y no solo esto,
además estaría dejando una mala imagen del papel que realmente debería jugar en
la comunidad: ser un personaje, cuya función principal es ser puente entre los
acontecimientos cotidianos y las personas que por derecho deben saber qué es lo
que ocurre en su entorno.
El asunto no es simplemente
de imagen, en este ámbito también se compromete el asunto de conciencia social, el cual remite a
pensar que tan bien o tan mal se está
obrando. Vincular sobornos, extorsiones, calumnias y elementos por el estilo, a
la labor periodística atenta directamente con los principios que debe tener una
persona primeramente y seguidamente como
ser que desempeña un papel importante dentro de un grupo social, de la magnitud
que sea. Por todo esto, también es importante que quien necesite material para
una noticia, lo haga a través de los medios correctos, y que por muchos problemas que tenga al hacerlo, no
incurra en el poder imaginativo de la palabra, pues en lo dicho de conciencia
social también acarrea ser honesto y no adornar el contenido con comentarios,
ideas propias o elementos imaginarios que dan más relevancia, porque todo esto afecta la objetividad de la
noticia y por consiguiente no se estaría
informando realmente, sino influenciando bajo perspectivas subjetivas. Es aquí
donde debemos establecer límites entre nuestros intereses y el respeto profesional que se debe
implementar.
FOTOGRAFÍA: ALEJANDRO RODRÍGUEZ

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